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domingo, 4 de septiembre de 2011

Adiós Nonino

Hubo pocos músicos tan exigentes con la propia obra como Astor Piazzolla. Por eso, su entusiasmo en el verano del 69 al hablar de la introducción que había escrito para un nuevo arreglo de "Adiós Nonino" creó grandes expectativas, totalmente satisfechas por la hermosa sonatina de dos minutos y medio presentada en el álbum Trova del mismo título. Obedientemente leída por Dante Amicarelli, un versátil pianista de confitería a quien -igual que hizo con Jaime Gosis- el compositor le permitía mostrar por una vez su desperdiciado talento, resultó un clásico instantáneo.

Vicente Piazzolla había muerto diez años antes en Mar del Plata como consecuencia de un tonto accidente de bicicleta mientras el hijo compartía con Copes y Nieves un show de tango en Puerto Rico. De vuelta en Manhattan, en lo que parecen haber sido jornadas que mezclaban variadas desesperaciones, creó su gran tango-homenaje, en realidad una revisión de "Nonino", compuesto en París cinco años antes para orquesta de cuerdas y al que recién volvió a prestar atención en 1961, cuando hizo convivir ambas piezas en "Piazzolla interpreta a Piazzolla", su primer gran álbum con quinteto.
Desde el comienzo, "Adiós Nonino" estuvo ligado a ese formato instrumental: era inevitable escucharlo con el bandoneonista rodeado de violín, guitarra, piano y contrabajo, pero pasaba a segundo plano en proyectos más numerosos. Lo mismo, la pieza adquirió vida propia y fue grabada por diversos directores -Leopoldo Federico, Francini-Pontier, Atilio Stampone, Aníbal Troilo- convirtiéndose en un standard del tango.
Esta popularidad no autorizada puede haber sido lo que impulsó a Piazzolla a reformularlo, una advertencia de que él seguía siendo el dueño de esa música, aunque los que la recrearan fueran sus amigos más queridos y de los pocos que respetaba en el ámbito del tango. Seguramente también hubo una actitud artística noble, la idea de rescatar el carácter íntimo con el que la pieza había nacido, un emotivo tributo final al ser querido, no el pretexto para bailarines seguidores de buenas orquestas.
Aquel prólogo de piano sólo estrenado por Amicarelli quedó incorporado para siempre a "Adiós Nonino", y con distinta sensibilidad lo interpretaron Osvaldo Manzi, Osvaldo Tarantino (su versión en el CD "La muerte del ángel" basta para justificar la leyenda nacida alrededor de este músico) y durante diez años Pablo Ziegler, integrante a partir de 1978 del quinteto más estable y por eso el más adecuado a su música de todos los que Piazzolla condujo.
El grupo murió de causas naturales diagnosticadas prematuramente por el director, que poco más tarde se lanzaba a organizar un sexteto como el de Julio De Caro. La gran travesura fue que, en lugar de un pianista sumiso a la manera del hermano Francisco, convocó al único compositor argentino con obra equiparable a la suya y además gran improvisador, no con la picardía oportunista del jazz sino en el espíritu de los virtuosos románticos: Gerardo Gandini.
Con él, la introducción pianística de "Adiós Nonino" vigente durante más de dos décadas comenzó a decir adiós; cada concierto un tratamiento distinto hasta culminar en el encuentro del Sexteto Nuevo Tango con la orquesta de Osvaldo Pugliese, cuando llegado el momento de tocar la famosa obertura el pianista prefirió seguir jugando a recomponer "La yumba".
Fue en 1989 y el concierto tuvo lugar en un teatro de Amsterdam, la misma ciudad desde donde hace apenas un par de semanas, gracias a la espléndida boda real con novia argentina, "Adios Nonino" se hizo escuchar en todo el mundo, no como gentileza folklórica sino con el carácter de elevada música ceremonial soñado por su compositor que, fiel a su temperamento, se hubiera declarado tan dichoso como ofendido por la elección.
Piazzolla con sus padres
Letra y Partitura



miércoles, 31 de agosto de 2011

Balada para un loco


Hablar de Balada para un loco, es plantarnos dentro de la historia de la música argentina en un hito. El sencillo creado por Astor Piazzolla y Horacio Ferrer en 1969 fue el punto de ruptura con la tradición, perimitiendose al tango una manera distinta de expresión. 
La primera vez que se la interpretó, fue con la voz de Amelita Baltar. Tuvo tanto éxito, que la Balada para un loco y Amelita no se separaron más quedando totalmente identificados uno con el otro. Pero el éxito, fue creciendo de a poco. 
El día del estreno, en el Festival de Buenos Aires de la canción y la Danza en el Luna Park un 16 de noviembre de 1969, no todo el mundo aplaudía. El público estaba dividido: para unos, era tango y para otros no. 
Para evitar que la canción ganara, se cuenta que los propios organizadores, organizaron un jurado improvisado, del cual participaron figuras internacionales como Vinícius de Moraes o Chabuca Granda), dándole el premio a un tango llamado “Hasta el último tren” que cantó Jorge Sobral . Y este intento de “callar la canción”, se volvió a su favor, pues al día siguiente ya estaba a la venta como simple. 
Pero si hay venganza por llamarlo de alguna manera, no solo las ventas fueron las que dijeron si a la canción, sino el mismísimo Roberto Goyeneche quien la grabó un mes después del estreno. Este hombre de ascendencia vasca, que apuesta por el “nuevo tango”, tenía una manera especial de cantar. No cantaba… decía. Su calidad para la interpretación de las letras y la forma de decirlas con rubato, lo hacían siempre reconocible. (el rubato es no hacer coincidir el tempo de la letra con el tempo del acompañamiento musical, quedando la frase siempre por delante o detrás del compás.) 
El rubato, era bastante infrecuente en el tango. Tal vez, por andar por los caminos de lo infrecuente, también decidió grabar este hito dentro de la historia del Tango: balada para un loco. 
Sus creadores, fueron influenciados por la película “Rey por inconveniencia” dirigida por Philipe de Broca. La película transcurre durante la segunda guerra mundial en un manicomio. Y la idea de enlazar el vals con la locura vino de aquí.



lunes, 1 de agosto de 2011

ALICIA FARACE: de Arroyo Seco para todo el Mundo

Alicia es una de las ocas directoras de orquesta sinfónica en el mundo. Vive en Bruselas y direge la Orquesta Sinfónica de Lille (Francia). Además de música clásica, interpreta obras de su padre, de Piazzolla, de Cobián. En 1980 estuvo al frente de la Sinfónica de Checoslovaquia y recibe invitaciones para dirigir orquestas de ciudades de Holanda, Alemania, Francia, Norte de Italia.
Alicia Farece pasea la música clásica y el tango por Europa, pero no olvida sus raíces, periódicamente regresa a Buenos Aires y a Arroyo Seco a visitar a sus familiares.
A través de esta frase Alicia rescata un párrafo que sintetiza su dedicación a la música y el aporte recibido de Nito y del tango: "La música, fue el estado natural de mi espiíritu desde que naci´, A los cinco años sabía solfeo y a los siete, con un palito me ponía a dirigir la orquesta de Anibal Pichuco Troilo. Mi papá Nito Farace, fue violinista de Pichuco, ponía el disco, o aveces me lleveba a los ensayos; yo escuchaba y con el palito marcaba los movimientos."


sábado, 30 de julio de 2011

Personajes del Tango

Aquí les presento algunos de los personajes más famosos del tango. Junto a la caricatura de cada uno encontrarán la letra y haciendo clic sobre las imágenes podrán ver el video del tango desde youtube.
Además debajo de cada diapositiva podrán acceder a la partitura de algunos de ellos.

viernes, 1 de julio de 2011

Tango con Humor "Les Luthiers"

ME ENGAÑASTE UNA VEZ MÁS


Ficha de la obra
TítuloMe engañaste una vez más
Subtítulo/GéneroTanguito
Número de registro149
Año de estreno1999
AutorLes Luthiers
Compositor ficticioCeledonio Nicanor Compagnucci 



MM: Marcos Mundstock - DR: Daniel Rabinovich)
MM:Mastropiero ya había vivido en Roma, el alma del mundo, en París, el corazón del mundo, pero se sentía intrigado por Buenos Aires. Y cuál... ¿porteños? Y cuál no sería su sorpresa al llegar a Buenos Aires y comprobar que sus habitantes se sentían el ombligo del mundo. Pronto descubrió que la tan mentada arrogancia de los argentinos tenía sus altibajos. En efecto, a veces se sentían los mejores de América Latina, pero a veces también se sentían los mejores del mundo. Le llamó la atención su orgullo por tener el río más ancho, la calle más larga, alguno hasta se jactó de que los enanos argentinos eran los más altos. O la difundida creencia de que “Dios es argentino”, y que cuando el Señor anunció “Buenos Aires será la reina del Plata”, un coro de porteños se lamentó: “¿cómo de Plata? ¡qué macana, salimos segundos!” De todas maneras, Mastropiero se sintió atrapado por la música de Buenos Aires; respecto del tango, lo ignoraba todo, jamás había compuesto uno, a diferencia de su prolífica producción en otros géneros musicales que igualmente ignoraba. Y el que lo inició en su amor por el tango fue el famoso malevo y cantor de los arrabales, Celedonio Nicanor Compagniucci. Sus creaciones combinan con maestría la íntima pasión con el sentimiento social. Recordemos a Compagniucci y su famoso tango “Me engañaste una vez más”. Escuchemos.
DR:Tango argentino. Recuerdo, rezongo, rencor, remordimiento... todo con “re”. Tango argentino, tangorreo, tangorrión, tangordito; tango argentino de amores contrariados, de hombres de verdad, hombres de hierro; de minas fieles, minas de hierro, minas de carbón, minas de cobre, Minas Gerais. Tango argentino, símbolo, tarjeta de presentación. En cualquier rincón del mundo resuena un tango, y a su alrededor se levanta un murmullo: “cuidado, argentinos”. Tango argentino, canción dolida del hombre abandonao.

Hiciste mil promesas,
de un futuro mejor;
que todo cambiaría,
y que habría paz y amor;
hiciste grandes planes,
que tu amor me darías,
que seríamos felices,
que esta vez cumplirías.
Y hoy me digo acongojado
¿para qué? ¿para qué?
si nada ha cambiado,
¿para qué te voté?


miércoles, 29 de junio de 2011

Porqué y cómo escribo tangos (Enrique Santos Discépolo)



Escribo tangos porque me atrae su ritmo. Lo siento con la intensidad de muy pocas otras cosas. Su síntesis es un desafío que me provoca y que yo acepto complacido... Decir tantas cosas en tan corto espacio. ¡Qué difícil y qué lindo!.
Para escribir un tango distribuyo mentalmente las incidencias centrales. Divido en partes el conflicto y atento al estado (al estado psicológico, me refiero), al estado anímico, trato de comentarlo con música. Sigo al personaje en su desconsuelo, en su alegría, en su rabia. No he pensado nunca en el otro “Estado”, con mayúscula. De haberlo hecho habría evitado la suspensión por radio de mis canciones. A veces, siguiendo a mis personajes en su alegría y su rabia, disloco mis músicas, lo que sorprende y fastidia a muchos músicos. Dicen que sacrifico la línea melódica en homenaje a la letra y están en un error. Yo rompo de intento la imagen musical trazada. Me lo exige una necesidad. Quiero que la música diga lo que luego aclararán aun más las palabras. En el reducidísimo espacio de una letra de tango vive toda una historia que salta, se aquieta, llora, ríe, comenta, maldice o se angustia. ¿Cómo sería posible que la música se independice de ello?.
Un tango es una expresión libre. Su estructura y su técnica constructiva dependen pura y exclusivamente del tema que lo mueve a cantar dándole vida. Los grandes músicos no podrán hacer nunca un tango expresivo. Los mata el tecnicismo matemático que el tango por sí rechaza.
Uso el argot por la sencillísima razón de que es más completo en la pintura. Hay estados o tipos o lugares para los cuales el símil académico es impropio por lo desusado. No entiendo por qué es más propio “robar” que “afanar”. ¿Por hábito? Bah... Lo que sucede es que hay palabras feas y palabras lindas... Tanto la Academia, como el argot, tiene un sinnúmero de palabras que me desagradan. Utilizo de ambas las que me gustan por su sabor rotundo o pictórico o dulce. Las hay amplias, curvas, melosas, dolientes. Y las hay en todos los idiomas. Y si mi país, cosmopolita y babilónico, manoseándolas a diario, las entiendo y yo las preciso, las enlazo lleno de alegría. Nuestro lunfardo tiene aciertos de fonética estupendos. Quieren matarlo. Hacen reír. Me hacen gracia ésos que creen que los idiomas los han hecho los sabios. Si la necesidad de un pueblo es capaz de crear un genio, ¿cómo pretenden que se detenga en la creación de una palabra que le hace falta?. Y el lunfardo, en su casi totalidad, se distingue por eso. Su vocablo es siempre más gráfico que el que sustituye, más poderoso y más nuestro. En “Soy un arlequín” me abstuve de usarlo porque no me hizo falta...
Mis canciones nacen así: voy caminando por Corrientes y se me aparece un tango en el oído. Primero se me ocurre la letra, es decir, el asunto. El tema me empieza a dar vueltas en la cabeza durante varios días. Hasta que de pronto estoy sentado en la mesa de un café, leyendo en mi casa o caminando por la calle y empieza a zumbarme en el oído la música que corresponde a ese estado de espíritu, a esa situación de tango. Y aquí se me presenta la tragedia porque yo no sé música. Al piano, apenas le saco cuatro notas. Aprendí violín un año y medio y nunca pude tocar medianamente bien. Y desde luego no sé escribir música. Cuando el tango me empieza a silbar en el oído corro a buscar a un amigo para que lo escriba. Muchas veces, no lo encuentro enseguida. Y aquí empieza la desesperación para que esas notas que de repente se me han presentado -porque es así, se me han presentado- no se me vayan. Entonces, empiezo a cantarlas. Y sigo cantándolas en voz alta. Aunque vaya por la calle y todos se paren a mirarme como a un loco. Aunque está en un café y de todas las mesas se vuelvan hacia mí. En ese momento, nada me importa. Lo único que me preocupa es que no se me escape mi tango. Retenerlo con el canto hasta que me lo vengan a atar a la escritura... Y así hasta que el tango quede fijo en el papel. Pero el origen del tango es siempre la calle. Por eso, voy por la ciudad tratando de entrar en su alma, imaginando en mi sensibilidad lo que ese hombre o esa muchacha que pasan quisieran escuchar, lo que cantaría en un momento feliz o doloroso de sus vidas...
Muchos tangos han sido escritos en momentos de desesperación. La canción ha salido de los autores como una reacción, como una liberación ante una situación apurada. Pasada la situación, se acabaron los tangos que no eran otra cosa que la expresión de un momento de dolor, de tristeza o de rabia. Yo, sin pensarlo, seguramente escribí cuando sentí la necesidad de oírlos. Esa misma necesidad la sienten otros y entonces el tango recibe aceptación. El personaje de mis tangos es Buenos Aires, la ciudad. Alguna sensibilidad y un poco de observación han dado la materia de todas mis letras.
Mi primer tango lo hice en una época difícil. Vivía con Armando en un departamento y él tenía ya planeada la obra Stéfano. Sólo era cuestión de ponerse a trabajar pero, no obstante la absoluta necesidad de sacar la obra adelante, única esperanza que nos quedaba entonces para sortear una difícil situación, yo era e que fallaba... Llegada la hora de ponernos a escribir, yo desaparecía en un altillo con mi guitarra... Allí me valía del sistema más raro. Compuesta una frase, trataba de sacarla en la guitarra y luego, fijándome en la posición de los dedos, la anotaba con dos números, uno que indicaba el traste de la guitarra y el otro, la cantidad de golpes que era preciso dar. Con eso bastaba. Usando esos apuntes que todavía empleo, me aprendía la pieza de memoria que tocada por mí, podía ser transcripta al pentagrama por cualquier amigo mío de ésos que saben escribir...
...En cuanto a los temas, no se trata de que yo haya intentado darle jerarquía al tango. Mi propósito fundamental fue darle un contenido humano y real...

Bibliografía: TANGO prosa y poesía de Buenos Aires, Manrique Zago Ediciones 1990

martes, 28 de junio de 2011

El Tango y las Malas Mujeres

Nunca hay dos letras de tango iguales. Tendrán rasgos de similitud, reproducirán un mismo suceso con igual intensidad. Pero entre una y otra hay siempre abismos de diferencia. Por extensión, el tango no representa una sola cosa, no relata un solo hecho. Y esto va dirigido hacia quienes institucionalizaron la frase “el tango es el lamento del cornudo”. Con la diversidad de temáticas existente, se comprueba que nuestra música popular está muy lejos de tal afirmación. Aunque, claro está, la historia de la malas mujeres -que también existen en la vida real y en la poesía universal...- también es tema de nuestro tango.
Hacia 1924, los hermanos Oscar y Francisco Lomuto compusieron Nunca más, donde el protagonista se lamentaba de su amor perdido. Una historia que con el tiempo sería harto reiterada...
Linda muñequita mimosa,
siempre en mi corazón estarás,
nena, acordate de la pena
que me dio tu boca loca
cuando dijo ¡nunca más!

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En la obra teatral “Aquella noche en el Pigall”, escrita por Francisco Bastardi, se incluía el tango “Entrá nomás”, del mismo autor y de Juan Rezzano. La pieza se estrenó en 1925. El tango lo cantó Eva Franco.
La letra en cuestión no sólo se refería al abandono: también justificaba el regreso de la mujer.
Entrá nomás, ya que has vuelto,
no tengas miedo a la biaba,
si yo tranquilo esperaba
que volvieras otra ves;
y aunque tuviste el coraje
de abandonar nuestro hijito
entrá, que está el pobrecito
deseando que lo besés.
Por supuesto que hay una recomendación final que tener en cuenta:
Pero de hoy en adelante
si en mi techo te cobijo
serás madre de mi hijo
¡pero mi mujer jamás!”


Penitencia que se impone a la mujer por su falta...
En el concurso del disco Nacional de 1926, organizado en el Grand Splendid Theatre, Llegué a ladrón por amarte (de Juan Maglio), obtuvo el segundo premio. La letra no aporta nada nuevo.
Mujer que te fuiste, dejándome enfermo
portándote mal con mi leal querer
ya estoy agotado, me voy acabando
ya nada jamás me habrá de curar


Celedonio Flores no podía dejar de referirse a esta temática. Por eso concibió “Te odio”, que lleva música de Francisco Pracánico. Es muy notoria la adaptación de los versos a la música. Y mucho más notorio el facilismo al que descendió Flores al componer este tema, que seguramente es de lo más olvidable de sus composiciones.
Te odio, maldita,
te odio como antes te adoré.
Dios quiera que un día
volvieras a mí,
buscando refugio
vencida y sin fe.
Entonces podría cobrarme
tu traición.
¡Es tanto lo que odio,
que al verte sufrir me vengaré!



En 1932, Enrique Santos Discépolo creó un clásico en la materia. El mismo drama fue tratado con un léxico pulido, más conmovedor. Pero nada sensiblero en su enfoque:
Ventarrón que desgaja
en su furia un ayer
de ternura, de hogar y de fe...”
Refiere el poeta con una profunda tristeza. “Secreto” se constituyó en uno de los temas de gran repercusión del momento. Aunque el género en sí ya estaba trillado -y ya combatido también-, “Secreto” aportó un mensaje distinto.
No puedo reaccionar,
ni puedo comprender,
perdido en la tormenta
de tu voz que me embrujó,
la seda de tu piel que me estremece
y al latir florece
con mi perdición...




Pero también aportó Discépolo la vertiente humorística del tema, con su celebrado -y no menos realista- ¡Victoria!
¡Victoria, saraca, victoria!
¡Pianté de la noria!
¡Se fue mi mujer!
Si me parece mentira
después de seis años
volver a vivir...
Volver a ver a mis amigos...
¡Vivir con mamá otra vez!...

miércoles, 1 de junio de 2011

Berni para docentes. El tango


Actividades sugeridas para docentes

El tango
"...Ramona es la 'milonguita', 'la costurerita que dio aquel mal paso', imágenes de Carriego y también ciertos personajes de Borges. Ella ya ha trascendido su barrio; está en Florida y en Corrientes y Esmeralda..."
Antonio Berni, Escritos y papeles privados

El tango en la cultura popular argentina

El tango argentino, nacido en los suburbios de una joven ciudad de Buenos Aires, anudó un proceso cultural que fue articulando ritmos diferentes (como el candombe, el fado portugués, las canzonettas italianas, etc.) y hasta un lenguaje particular como el lunfardo. También estuvo ligado a una estética y una filosofía de vida: de los suburbios y los conventillos pasó a los clubes de barrio y de allí a los teatros, para instalarse luego como una de las expresiones más importantes de la cultura popular argentina.
Las temáticas que los tangos abordan en su repertorio tienen que ver con el amor (generalmente construyendo una versión trágica de los vínculos sentimentales), la ciudad, el barrio (muchas veces en clave nostálgica), la madre, la mujer, los amigos, así como los juegos de azar ("la timba" y las carreras de caballos, "los burros"), etcétera.
El tango ha tenido (y tiene) grandes poetas que han aportado su arte en las letras, como por ejemplo Enrique Santos Discépolo, Horacio Ferrer y Jorge Luis Borges, así como músicos y cantantes que lo han enriquecido e instalado definitivamente como parte de nuestra identidad. En la década del 60, Astor Piazzolla se convierte en el extraordinario compositor e intérprete que hace del tango una experiencia estética innovadora y revolucionaria, logrando trasmitir las sensaciones e imágenes de la vida en las grandes ciudades contemporáneas. Junto con Horacio Ferrer compone obras inolvidables, inaugurando un puente hacia la música urbana y el rock, que tanto representaría a las generaciones siguientes.
Antonio Berni, artista de la innovación y la búsqueda estética, se relaciona con estas vanguardias musicales, y es así como pueden encontrarse notables correlatos entre su obra y la producción de los creadores mencionados.
Objetivo
  • Realizar una aproximación lúdica y vivencial al universo del tango como expresión de la cultura popular argentina.
  • Explorar los elementos constitutivos de la "cultura tanguera" que forman parte de nuestra identidad.
  • Recuperar las huellas del tango en la obra de Berni.
Instancias de un trayecto - Preguntas disparadoras
  • ¿Cuál es el origen del tango como danza?
  • ¿Qué tipo de historias cuentan sus canciones?
  • ¿Qué personajes, situaciones, entornos nos relatan?
  • ¿Qué lugar ocupa la mujer en las letras de tango?
  • ¿Podrías establecer las diferencias entre un tango, una milonga y un candombe?
Primer anclaje
  • Buscar una resolución plástica para intentar representar al tango como "el sentimiento triste que se baila".
  • Dialogar con el grupo de alumnos sobre las experiencias y recuerdos que los unen a la música ciudadana.
  • Compartir canciones, distinguir géneros, cantar, silbar, tararear y "decir" letras tangueras.
Ventanas para hacer
  • Explorar personalmente o en textos, revistas o internet los distintos ámbitos de la ciudad donde se desarrolló la historia del tango.
  • Identificar los diferentes tipos de orquesta.
  • Familiarizarse con los instrumentos característicos de una orquesta de tango.
  • Dramatizar letras de canciones distinguiendo roles, situaciones y entornos.
  • Escribir letras de canciones recuperando algunas expresiones lunfardas.
  • Recorrer comercios de compraventa de objetos antiguos para descubrir objetos vinculados con el mundo del tanto (discos de pasta, trajes, vestidos, zapatos, sombreros, accesorios, etc.) que puedan ser utilizados en situaciones dramáticas que posteriormente se representarán en clase.
  • Los chicos realizan entrevistas a sus padres, abuelos, tíos o amigos de la familia para explorar si existen huellas del tango en la historia familiar.
Segundo anclaje

Berni y el tango

1- Realizar la actividad juego con el cuadro La orquesta típica que se puede encontrar en el recurso correspondiente. Berni comenzó a pintar este cuadro en 1939.
Estuvo inconcluso en el taller del pintor, no sabemos por qué motivo, por muchos años. Esta pintura es un "cuadro de costumbres", ya que se muestran rasgos de una época.
Obra de Berni - La muchacha del libro, 1936
La orquesta típica, 1940/75
Tiempo de cruces de saberes (Ciencias Sociales, Música, Teatro, Danza, Medios masivos, Plástica, Historia de la cultura, Formación ética y ciudadana)
  • Realizar una encuesta entre familiares y vecinos para investigar cuáles son los distintos tipos de orquestas que actuaban en los clubes de barrio durante los encuentros bailables de las distintas épocas.
  • A través de la observación del cuadro, reconocer cuántos y cuáles son los instrumentos musicales que componen una orquesta típica y cuál era su repertorio.
  • Señalar las diferencias entre el acordeón y el bandoneón y reconocer su sonido en distintas composiciones.
  • Conocer a los bandoneonistas más famosos de la historia del tango argentino escuchando sus interpretaciones en distintas grabaciones.
  • Indagar quiénes fueron los cantantes y cancionistas más conocidos de las orquestas típicas.
  • Conocer qué eran las "orquestas de señoritas" a través de la canción homónima de María Elena Walsh y los poemas de Raúl González Tuñón.
  • Aprender a bailar el tango, apropiándose de sus ritmos, y de la particular forma de relación que propone a la pareja.
Cruce de saberes con otros personajes y cuadros de Berni

Juanito como personaje del tango

Juanito Laguna es un niño de extramuros de cualquier ciudad latinoamericana. Su relación con el tango es estrecha, rica e inseparable de su propia existencia.
Comparar el cuadro Juanito Laguna va a la ciudad con Chiquilín de Bachín. Escuchar la canción homónima de Piazzolla-Ferrer y establecer relaciones entre el pintor y los músicos. Proponer resoluciones plásticas, musicales, literarias, etc., que pongan en juego la situación de los niños en las grandes urbes.
Obra de Berni - Juanito laguna va a la ciudad, 1963. Juanito laguna va a la ciudad, 1963.
Obra de Berni - Chiquilín de Bachín, 1964.
Chiquilín de Bachín, 1964.
La actividad propuesta se enriquecería buscando a Juanito Laguna en otras expresiones de la música popular argentina, dado que muchos creadores se inspiraron en él para hablar de la infancia, la pobreza, la vida en contextos marginales, etc. Algunas canciones que le fueron dedicadas son:
  • "Coral por Juanito Laguna", de César Isella (obra para coro)
  • "Juanito Laguna se baña en el río", de H. Herrera y N Castro (tango)
  • "Juanito Laguna se salva de la inundación", de E. Falú y J. Dávalos (canción)
  • "Navidad de Juanito Laguna", de G. Leguizamón y M. J. Castilla (zamba)
  • "El mundo prometido a Juanito Laguna", de C. Isella y C. de Mendoza (canción)
  • "Juanito Laguna remonta un barrilete", de I. Consentino y H. Lima Quintana (aire de huella)
  • "Juanito Laguna ayuda a su madre", de A. Piazzolla y H. Ferrer (tango)
  • "La familia de Juanito Laguna", de J. J. Botelli y J. Ríos (canción)

Ramona y el tango

Ramona Montiel es un personaje paradigmático en la obra de Berni. Es la mujer de las letras de tango, que la sociedad atrae y rechaza.
Observar los siguientes xilocollages: Ramona vive su vida, Ramona baila el tango y Gardel y reconstruir la vida de esta mujer. Registrar cuántas situaciones de la vida de Ramona tienen que ver con la música ciudadana, hasta qué punto su cuerpo, ropa, gestos, etc., están ligados con el tango y cuáles son sus pasiones y mitos.
Obra de Berni - Ramona vive su vida Ramona vive su vida,1963
Obra de Berni - Gardel
Gardel, década del 70
Obra de Berni - Ramona baila el tango
Ramona baila el tango, 1965
Escribir historias que representen escenas de la vida de Ramona en los ámbitos tangueros.
Esta actividad podría enriquecerse a través de la comparación de Ramona Montiel con otras mujeres del tango y del rock, como María de Buenos Aires, de Piazzolla-Ferrer; Malena, de Homero Manzi y Aníbal Troilo; María, de Mariano Mores y Cátulo Castillo; Peperina, de Serú Girán; Ana no duerme, de Luis Alberto Spinetta
Fuente: educ.ar