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jueves, 22 de septiembre de 2011

Mujeres Argentinas

Mujeres Argentinas, es un disco que salio a fines de la década del '60. El objetivo fue honrar a grandes personalidades femeninas del país. Esta es una obra fundamental, ya que los poemas fueron escritos por Félix Luna, gran historiador argentino y quién le puso música a los poemas fue el gran pianista Ariel Ramírez. La voz la puso otra gran mujer argentina: Mercedes Sosa.

"Mujeres Argentinas" presenta distintos tipos dentro de sus protagonistas: desde la guerrillera que peleó por la Emancipación en el Alto Perú hasta la abnegada maestra; desde la poetisa que enriqueció el acervo lírico del país hasta la cautiva que renunció a volver a la civilización; desde la brava tucumana que echaba aceite hirviendo sobre los invasores ingleses, en el alba de la patria, hasta la gringa cuyas manos poblaron el Chaco.

Temas del Disco Mujeres Argentinas:
1 Gringa chaqueña
2 Juana Azurduy
3 Rosarito Vera, maestra
4 Dorotea, la cautiva
5 Alfonsina y el mar
6 Manuela, la tucumana
7 Las cartas de Guadalupe
8 En casa de Mariquita




miércoles, 21 de septiembre de 2011

Canción "Carta de un León a Otro"

Un preso político escribió a Chico Novarro- cantautor argentino- y éste, compuso la "Carta...": un león desde el zoológico, le cuenta a otro león, (que está recorriendo el mundo en un circo), cómo es su vida en cautiverio. Eran años de dicatura en Argentina y Uruguay y había que decir todo con mucha poesía para que no se dieran cuenta los de "arriba" y Chico Novarro creó esta maravilla que estoy compartiendo con Uds.




Carta de un león a otro
(Chico Novarro)
Perdón hermano mío si te digo
que ganas de escribirte no he tenido,
no sé si es el encierro,
no sé si es la comida
o el tiempo que ya llevo en esta vida.
Lo cierto es que el zoológico deprime
y el mal no se redime sin cariño,
si no es por esos niños
que acercan su alegría
sería más amargo todavía.
A ti te irá mejor, espero,
viajando por el mundo entero,
aunque el domador, según me cuentas,
te obligue a trabajar más de la cuenta.
Tu tienes que entender, hermano,
que el alma tiene de villano,
al no poder matar a quien quisiera
descarga su poder sobre las fieras.
Muchos humanos son importantes,
silla mediante, látigo en mano.
Pero volviendo a mí, nada ha cambiado,
aquí, desde que fuimos separados,
hay algo, sin embargo,
que noto entre la gente,
parece que miraran diferente.
Sus ojos han perdido algún destello,
como si fueran ellos los cautivos,
yo sé lo que te digo,
apuesta lo que quieras
que afuera tienen miles de problemas.
Caímos en la selva, hermano,
y mira en qué piadosas manos,
su aire está viciado de humo y muerte
y quién anticipar puede su suerte
Volver a la naturaleza
sería su mayor riqueza,
allí podrán amarse libremente
y no hay ningún zoológico de gente.
Cuídate, hermano, yo no sé cuándo,
pero ese día viene llegando.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Juana Azurduy "Heroína y Guerrera"

Nació en nació en Chuquisaca, Alto Perú (Bolivia) en 1780, huérfana de sangre mestiza, se casó con el general Manuel Ascensio Padilla. Luchó con gran coraje en la guerra de la independencia de su país. Al morir su esposo asumió el mando de la guerrilla con el grado de Coronela. 

El 25 de mayo de 1809, justo un año antes del alzamiento de Buenos Aires, se sublevó el pueblo de Chuquisaca, revolucionando el Virreynato del Río de la Plata desde el Alto Perú. Se destituye al virrey y se nombra gobernador a Juan Antonio Alvarez de Arenales. Es aquí donde aparece la figura guerrera de Juana. Deja sus cuatro hijos y acompaña a su esposo, ambos comprometidos en la causa antiespañola, al campo de batalla.
Allí organizan una tropa de ayuda a las expediciones que envía Buenos Aires al Alto Perú. La primera, al mando de Antonio Balcarce y la segunda a cargo de Manuel Belgrano. Las crónicas de la época cuentan que cuando Belgrano la vió pelear le entregó su espada en reconocimiento a su bravura y lealtad a la causa. Fue ella quien ocupó en plena guerrilla el cerro de la Plata y se adueñó de la bandera realista enemiga. Con esta acción el gobierno de Buenos Aires, al mando de Pueyrredón le concedió en 1816 el grado de Teniente Coronel del ejército argentino en virtud de su "varonil esfuerzo".
En ese entonces, todavía parecía más conveniente conquistar Perú por la vía altoperuana, es decir por el Norte. Cuando San Martín se hace cargo del Ejército cambia de estrategia. Decide abandonar esa ruta y elige una más segura e innovadora: llegar a Lima por el Pacífico, luego de cruzar los Andes hacia Chile. Este cambio de estrategia, deja a Juana y a su tropa sin sustento económico y fundamentalmente abandonados a su propio destino. Así, Juana, vió morir a sus cuatro hijos y combatió embarazada de su quinta hija. Cuando queda viuda y con su única hija, se unió en la defensa del Norte bajo el servicio de Martín Miguel de Güemes. Tras la muerte del caudillo, sin mas combate, quedó carente de recursos para volver a su patria.
Su vida transcurrió en Salta reclamando inútilmente a Bolivia sus bienes confiscados. Recién en 1825, el gobierno salteño le otorgó dinero para su regreso .
Murió a los 82 años, olvidada y en la mayor pobreza. Se la enterró en una fosa común sin los honores ni las glorias que su accionar y compromiso por la patria merecía.


Juana Azurduy


Juana azurduy
Flor del alto peru
No hay otro capitan
Mas valiente que tu

Oigo tu voz
Mas alla de jujuy
Y tu galope audaz
Doña juana azurduy

Me enamora la patria en agraz
Desvelada recorro su faz
El español no pasara
Con mujeres tendra que pelear

Juana azurduy
Flor del alto peru
No hay otro capitan
Mas valiente que tu

Truena el cañon
Prestame tu fusil
Que la revolucion
Viene oliendo a jazmin
Tierra del sol
En el alto peru
El eco nombra aun
A tupac amaru

Tierra en armas que se hace mujer
Amazona de la libertad
Quiero formar en tu escuadron
Y al clarin de tu voz atacar

Truena el cañon
Prestame tu fusil
Que la revolucion
Viene oliendo a jazmin

viernes, 16 de septiembre de 2011

Rosario Vera Peñaloza "La maestra Jardinera"


El 28 de mayo de 1950, a los 77 años, falleció Rosario Vera Peñaloza, destacada educadora que fue declarada por sus seguidores como "La Maestra de la Patria". En homenaje a ella, la fecha de su fallecimiento fue perpetuada como "Día de la Maestra Jardinera" y "Día de los Jardines de Infantes". 

Rosario Vera Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1873 en el pueblo de Atiles, departamento Rivadavia, La Rioja. Dedicó su vida a la enseñanza. Fundó el primer jardín de infantes argentino. El Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del Primer Museo Argentino para la Escuela Primaria, hoy Complejo Museológico del Instituto Félix Bernasconi. Luego de una admirable trayectoria, llegó a Inspectora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial. 

Rosario Vera Peñaloza, "Maestra de la Patria"
Rosario Vera Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1873 en el pueblo de Atiles, departamento Rivadavia, La Rioja. Dedicó su vida a la enseñanza. Fundó el primer jardín de infantes argentino. El Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del Primer Museo Argentino para la Escuela Primaria, hoy Complejo Museológico del Instituto Félix Bernasconi. Luego de una admirable trayectoria, llegó a Inspectora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial. Falleció el 28 de mayo de 1950. Esa es la fecha que se toma, precisamente, para conmemorar, en su honor, el "Día de la Maestra Jardinera" y el "Día de los Jardines de Infantes" .

Su vida
Nació en Atiles, en el Valle de Malazán, provincia de La Rioja, el 25 de diciembre de 1873. Hija de Eloy Vera y Mercedes Peñaloza. Quedó huérfana siendo muy niña y fue su tía materna y madre de crianza quien le enseñó las primeras letras. Culminó sus estudios primarios en la provincia de San Juan. En 1884 regresó a su tierra natal, ingresó a la Escuela Normal de La Rioja. Tenía 15 años cuando llegó a la escuela la noticia del la muerte de Sarmiento.
En 1892 se dirigió a la ciudad de Paraná: allí fue alumna de Sara C. De Eccleston, en la Escuela Normal de Paraná. Estudió el profesorado y, en 1894, obtuvo el título Superior de Enseñanza.
Pero sus deseos de aprender no culminaron y estudió Trabajo Manual, Dibujo y Pintura, Ejercicios físicos, Modelado, Tejido de Telares, Grabado, Corte y confección, Artes Decorativas, etc.
En 1900 fundó el Jardín de Infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, el primero de una larga serie que se jalonaría en la ciudades de Córdoba, Buenos Aires y Paraná, abocándose al estudio de planes y programas de educación preescolar.
En 1906 fue nombrada vicedirectora de la Escuela Normal de La Rioja y al año siguiente ocupó el mismo cargo en la Escuela Provincial "Alberdi" de Córdoba.
En Buenos Aires fue directora de la Escuela Normal N° 1 "Roque Sáenz Peña" entre 1912 y 1917. Con suma sencillez y modestia, sustituía al profesor que faltaba y más de una vez a los especialistas en Ciencias o Letras, con la ventaja de desempeñarse siempre como eximia pedagoga. Cuando tomó la dirección, la escuela tenía una matrícula de 227 alumnas, el Normal y 300 en el Curso de Aplicación. Cuando dejó el cargo, la escuela contaba con más de 1.500 alumnas.
Fue nombrada también Inspectora de las Escuelas Municipales, además de dictar las cátedras de Pedagogía y Matemática en la Escuela Normal "Del Divino Maestro", incorporada al Profesorado en Lenguas Vivas.
Luego, fue injustamente declarada cesante, situación que se reparó en el año 1924 al designarla Inspectora de Enseñanza Secundaria Normal y Especial. En este cargo se desempeñó hasta su jubilación, por razones de salud, en el año 1926
A pedido del Dr. Carlos María Biedma, fundador de la Escuela Modelo, recorrió el país impulsando la enseñanza popular y dictando conferencias y cursos para transmitir la utilización de las nuevas técnicas y para fundar bibliotecas.
Desde el inicio de su carrera, tuvo un sueño que se concretó en 1931. El Museo Argentino en el Instituto Félix Bernasconi. La idea del museo se basaba en la teoría pedagógica de Joaquín V. González, la geografía como base de toda enseñanza que, si bien fue bastante resistida por sus pares, fue el motor que generó la creación del museo. A él le dedicó 17 años de su vida en forma gratuita. Estableció una correlación de materias y de temas. Rosario Vera agregó a las salas del Museo elementos regionales como preparación de dulces, trenzados, danzas folclóricas, instrumentos musicales autóctonos. Creó también la cátedra de estudios folklóricos en la que los maestros aprendían a conocer y utilizar elementos del acervo nativo para mantener el carácter nacional en un país con tanta inmigración.
Entre su reducida obra escrita se encuentran: "El hombre que rehusó el Olimpo"; "Los hijos del sol"; "Historia de la Tierra"; "Un viaje accidentado"; "Cuentos y Poemas" y "Pensamientos breves sobre juegos educativos".
Martha Salotti, su alumna, editó tras la muerte de Rosario doce trabajos científicos y el Instituto Sanmartiniano le confirió el Primer Premio por su "Credo Patriótico" y una condecoración por "Vida del General San Martín", adaptada para los niños.
El avance del nivel Inicial en Argentina se debió al impulso dado por la Asociación Pro-difusión del Kindergarten encabezada por R. V Peñalosa, acompañada por Custodia Zuloaga y otras. A este grupo de maestras pertenece el texto "El kindergarten en la Argentina, didáctica froebeliana", en donde se perfila la planificación didáctica y la normativa vigente, en esa época, anterior a la organización de la formación de la maestra jardinera. Para Rosario Vera Peñaloza, el juego en el jardín de infantes adquiere un valor de estrategia casi excluyente y lo confirma cuando dice : " ... es así como trabajamos aunque parezca que jugamos ". Se brindó generosamente para dictar cursos para jardineras, que más tarde tuvieron reconocimiento oficial.
Rosario Vera Peñaloza no sólo fue difusora de los principios de Froebel y Montessori, sino que se dedicó a estudiarlos, compararlos y adaptarlos a la realidad argentina. Logró ensamblar la rigidez montessoriana con el excesivo simbolismo froebeliano; es decir, que adecuó el material didáctico realizándolo con desechos para que estuvieran al alcance de toda la población; recomendaba la observación de la naturaleza y el aprovechamiento de los variados e innumerables materiales que proporciona. Con algodón, paja, lana, piedras o arena podían, las maestras, permitirse una mayor creatividad con bases científicas, nada librado a la improvisación.
Rosario Vera Peñaloza dio mucha importancia a la utilización de la mano como activadora de la función cerebral y como instrumento a través del cual el niño se expresa en forma creadora.
Con motivo de cumplir sus bodas de oro con la docencia, se formó una comisión de homenaje que se encargó de recibir las adhesiones que llegaban de todo el país y de Chile, Uruguay y Perú. Se recogieron firmas de colegas, alumnos, ex alumnos y amigos en un álbum ilustrado con el siguiente texto:
"A Rosario Vera Peñaloza, espíritu superior, noble y generoso, mujer abnegada y educadora ejemplar, que se ha dado y se da por entero a la educación, sin reparar en sacrificios y sin esperar recompensa y que tiene ganado, en buena ley, por su vasta cultura, su clara inteligencia, y su gran corazón el título de MAESTRA DE LA PATRIA, devotamente le ofrecen sus amigos de todo el país, colegas, admiradores, ex discípulos, este modesto recuerdo en sus bodas de oro con la escuela argentina. Día del Maestro, 11 de septiembre de 1945".
El 28 de mayo de 1950 falleció, a los 77 años. En su homenaje, esa fecha fue declarada Día Nacional de los Jardines de Infantes.
Fuente: Mundo Docente
ROSARITO VERA, MAESTRA - Zamba 
Letra: Félix Luna
Música: Ariel Ramírez
¡Bienhaiga! niña Rosario
todos los hijos que tiene,
¡millones de argentinitos
vestidos como de nieve!
¡millones de argentinitos
vestidos como de nieve!

Con manos sucias de tiza
siembras semillas de letras
y crecen abecedarios
pacientemente maestra.

Yo sé los sueños que sueñas
Rosarito Vera, tu vocación,
pide una ronda de blancos delantales
frente al misterio del pizarrón.

Tu oficio, que lindo oficio
magia del pueblo en las aulas.
Milagro de alfarería
sonrisa de la mañana.

Palotes, sumas y restas
tus armas son, maestrita,
ganando mansas batallas
ganándolas día a día.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La leyenda del Carau

Carau es el nombre onomatopéyico de un ave zancuda, de plumaje negro, de vuelo torpe, que habita en lagunas, esteros y bañados correntinos. Como su nombre lo indica su característica es su grito que lo emite casi toda la noche o ante la proximidad de algún extraño a la comunidad en que vive. 

Cuenta la leyenda que Carau fue un muchacho apuesto y muy buen bailarín, aparte de guitarrero y cantor, que vivía en compañía de su madre, para quien eran todos sus cuidados y desvelos. Pero cierta vez que ella enfermó seriamente, Carau agotó sus esfuerzos para atenderla con medicación casera, y al no tener mejoría resolvió marchar al atardecer hacia el pueblo más próximo, distante varias leguas del rancho. En el camino encontró un baile, donde se acercó por curiosidad, pero enseguida se confundió con los bailarines, atraído por una muchacha muy agraciada, que a su vez coqueteaba con él, teniendo en cuenta que sobresalía entre todos, por su postura y elegancia. Olvidando por completo la enfermedad de su madre, continuó bailando toda la noche hasta que de madrugada un amigo le trajo la noticia que su madre había muerto. 

... ¡ NO IMPORTA MI BUEN AMIGO - respondió Carau - hay tiempo para llorar!.

Sin embargo, atormentado por el remordimiento salió del baile para hacerse cargo de su madre muerta. Cuenta la leyenda que durante mucho tiempo peregrinó por el pago sin hallar consuelo. La ropa oscura que usaba, desgastada y desteñida por el tiempo y la intemperie se hizo trizas transformándose después en plumas, los brazos se volvieron alas y el cuerpo adquirió la forma de un ave. Se largó a vivir y llorar por los esteros. Cuenta la leyenda que la muchacha que lo retuvo en el baile, también se convirtió en ave, tomando la forma de la pollona, y lo acompaña al Carau en su constante peregrinar.


Fuente: Libro "EL CHAMAMÉ" de Enrique Antonio Piñeyro

viernes, 2 de septiembre de 2011

El Pájaro Campana "Música y Leyenda"

Este pájaro de la región subtropical de nuestro país, se denomina así porque su canto se asemeja al tañido de una campana. En el Brasil éste pájaro recibe el nombre de arapongá o ferreiro que significa herrero, y, según se afirma recibe este nombre, dado que imita muy bien el trabajo del herrero en la bigornia; Al principio se oyen los golpes espaciados, claramente, y por fin algunos más rápidos y arrastrados, como el rechinar de la lima sobre el hierro. En el Paraguay, donde también habita se lo conoce con el nombre de guayrá campana, y se afirma que cantó por primera vez, al exhalar su último suspiro Roque González de Santa Cruz, jesuita martirizado por los indios guaraníes, a las órdenes del cacique Ñesu. La leyenda refiere que en ocasión de estarse levantando una modestísima iglesia, los indios guaraníes destruyeron los muros, pero la campana aún sin badajo, empezó a sonar misteriosamente, y por doquier persiguió a los infieles que habían matado a los misioneros. La campana fue transformada por Tupá en un pajarito blanco, que al elevar su canto parece realmente la voz de una campana...


lunes, 15 de agosto de 2011

Leyenda de la flor del ceibo

fotos.miarroba.com 

Cuenta una antigua leyenda del noreste argentino, que la Flor del Ceibo es un alma india llamada Aca-é Aca-é según la tradición, era la india más fea de una tribu guerrera e indómita, que vivía a orillas del majestuoso Paraná, pero si la joven indígena era fea, en cambio su voz era la más dulce de cuantas había escuchado sus hermanos, hosca y rebelde Aca-é había albergado en su espíritu toda la bravura de una raza muerta por la furia invasora de los conquistadores españoles.
Según viejitos de esta región , relatan que esta leyenda les llegó a ellos en forma oral y que viene transmitiéndose de generación en generación y dice que un día Aca-é la indómita, la rebelde fue hecha prisionera pero poco tiempo estuvo en prisión, ya que logró huir, perseguida fue nuevamente cautiva pero habiendo dado muerte a sus centinelas, una noche fue condenada a morir en las llamas, colocado su frágil cuerpo entre las ramas de un viejo árbol y de anchas hojas quedó envuelta entre los rojos resplandores de la hoguera, quienes asistieron al martirio observaron poco después que el cuerpo de la joven india se iba tornando ígneo y adquiriendo extraña forma, el árbol también iba sufriendo un proceso singular, algo así como una vuelta a la fragilidad, las primeras luces de la aurora iluminaron una flor de ceibo una nueva planta había nacido en el suelo patrio.
Desde entonces la flor de ceibo encarna el alma pura y altiva de una raza que ya no existe, su soledad significa el recuerdo de los que supieron morir y no ha nacido para lucir en ningún pecho humano, es la flor triste de la veneración y en su forma viva, palpita una oculta ternura, es el alma de Aca-é, la indomable, la princesa fea la de la dulce voz, que anida en la flor de ceibo, la que ella creara con su martirio y su amor a la libertad.
Letra:
Anahí,
las arpas dolientes hoy lloran arpegios
que son para ti.
Anahí
recuerdan acaso tu inmensa bravura
reina guaraní.
Anahí
indiecita fea de la voz tan dulce
como el aguaí.
Anahí, Anahí
tu raza no ha muerto, perduran sus fueros
en la flor rubí.

Defendiendo altiva tu indómita tribu
fuiste prisionera;
condenada a muerte, ya estaba tu cuerpo
envuelto en la hoguera,
y en tanto las llamas lo estaban quemando
en roja corola se fue transformando.
La noche piadosa cubrió tu dolor
y el alba asombrada
miró tu martirio hecho ceibo en flor.

Anahí,
las arpas dolientes hoy lloran arpegios
que son para ti.
Anahí
recuerdan acaso tu inmensa bravura
reina guaraní.
Anahí
indiecita fea de la voz tan dulce
como el aguaí.
Anahí, Anahí
tu raza no ha muerto, perduran sus fueros
en la flor rubí.

Autor: José Osvaldo Sosa Cordero



Version para karaoke

Versión Cantada

jueves, 28 de julio de 2011

Merceditas (Chamamé)


Merceditas , canción inolvidable de Ramón Sixto Ríos, debe su nombre a una joven que ya es un mito en Humboldt, Santa Fe: Mercedes Margarita Strickler-Kahlow, quien vivió un romance apasionado con Ramón Sixto Ríos. La historia de amor nació en 1939 y perduró durante décadas. Para él fue un amor trunco, puesto que nunca pudo compartir su vida con ella tal como era su deseo. La vida de ambos transcurrió por separado, sólo hubo cartas que iban y venían con continuos ofrecimientos de casamiento por parte de él, que eran rechazados por Merceditas. Mientras el amor crecía, el músico le 
compuso la canción que lleva su nombre, rápidamente convertida en un clásico de la música popular.


Letra:
Qué dulce encanto tiene
en mis recuerdos, Merceditas,
aromada florecita,
amor mío de una vez.

La conocí en el campo
allá muy lejos, una tarde,
donde crecen los trigales...
provincia de Santa fe.

Así nació nuestro querer,
con ilusión...con mucha fe,
pero no sé por qué la flor
se marchitó y muriendo fue...

Como una queja errante
en la campiña va flotando
el eco vago de mi canto
recordando aquel amor...

Porque a pesar del tiempo transcurrido
es Merceditas la leyenda que palpita
en mi nostálgica canción.

Y amándola con loco amor así llegué a comprender lo que es querer, lo que es sufrir porque le dí mi corazón





domingo, 26 de junio de 2011

La Telesita




Telesita la manga mota  
Tus ropitas están rotas  
Por las costas del Salado  
Tus pasos van extraviados.  
 
No preguntes por tu amor  
Porque nunca lo hallarás  
Un consuelo a tu dolor  
En el baile encontrarás.  
 
Por esos campos de Dios  
Te lleva tu corazón  
Sin saber que tu danzar  
Es tan solo una ilusión.  
 
Rezabaile del querer  
Con su música llevó  
Pies desnudos bajo el sol  
La Telesita llegó.  
 
Y así te verán bailando  
Loca en cada amanecer  
Como metida la danza  Letra de La telesita - Los Nocheros - Sitio de letras.com
Muy adentro de tu ser.  
 
Ay! Telésfora Castillo  
Tus ojos no tienen brillo  
Lo has perdido tras el monte  
O buscando el horizonte.  
 
Con un bombo sonador  
Y un violín sentimental  
Un cieguito al encordao'  
El baile va a comenzar.  
 
Tu esperanza se perdió  
Dele bailar y bailar  
Lleva tu pecho un dolor  
Pero no sabes llorar.  
 
Pobre niña que un fogón  
Tu cuerpito calcinó  
Y en la noche de los tiempos  
Todo el pueblo te lloró.



sábado, 25 de junio de 2011

Canción de los horneros


CANCIÓN DE LOS HORNEROS

Letra y Música de Atahualpa Yupanqui
En la cumbrera ´e mi rancho 
anidaron dos horneros 
y yo parezco un extraño 
y el rancho parece de ellos. 
Dentro sólo, salgo sólo, 
siempre sólo voy y vengo 
juntos los hallo en el campo 
y el campo parece de ellos. 
Juntos trabajan y cantan 
y tuito lo hacen contentos; 
yo no sé si a mí me miran 
con lástima o con desprecio.
No se asustan cuando paso  
como si fuera un perro 
que no estorbo ni hago daño 
y que me dejan suelto. 
Ansina vivo en mi rancho 
dende que solo me veo; 
enantes otro era el nido 
y el mundo parecía nuestro.  

¡Rogále a Dios, hornerito, 
que no te pase lo mesmo!


Cuento sobre el Hornero
http://www.lagazeta.com.ar/hornero.htm